Cuidarte mientras atraviesas el duelo
El duelo cansa el cuerpo y la mente. Pequeños gestos de autocuidado y saber pedir ayuda hacen la diferencia.

Después de una pérdida solemos ocuparnos de todos los demás y de los trámites, y nos olvidamos de nosotros mismos. Cuidarte no es egoísmo: es lo que te permite seguir.
El cuerpo también está de duelo
- Intenta comer algo nutritivo aunque no tengas hambre, en porciones pequeñas.
- Toma agua. El llanto y el estrés deshidratan.
- Descansa cuando puedas, aunque no logres dormir de corrido.
- Camina un poco cada día, aunque sean diez minutos.
- Evita usar el alcohol o los medicamentos sin receta para «aguantar».
Las fechas difíciles
Cumpleaños, aniversarios, Navidad, el Día de la Madre o del Padre pueden traer de vuelta el dolor. Planéalas con anticipación: decide con quién quieres estar y si quieres hacer algo especial para recordar a tu ser querido.
Pide y acepta ayuda
Las personas a tu alrededor quieren ayudar pero a veces no saben cómo. Sé concreto: «¿Me acompañas a hacer este trámite?», «¿Puedes recoger a los niños el jueves?». Hablar con amigos, familia o un grupo de apoyo de tu comunidad o parroquia también alivia.
Escribe lo que sientes
Un diario o una carta a la persona que se fue ayuda a ordenar las emociones y a decir lo que quedó pendiente.
Si necesitas más apoyo
Si el dolor no te deja funcionar después de varios meses, busca un psicólogo a través de tu EPS. Si sientes que no puedes más o piensas en hacerte daño, llama a la línea 123 o ve a urgencias de inmediato.


